27 Ene Artículo: La exclusión de una persona en el sistema familiar siempre conlleva su inclusión
Luis es un hombre alcohólico que siempre anda metido en problemas. Su familia lo ve como un desprestigio, una oveja negra, por lo que adopta una actitud de desprecio y rechazo hacia él. De este modo, Luis deja de participar en los encuentros familiares y pierde el contacto. Años después, su hijo e incluso su nieto siguen su destino, volviéndose alcohólicos como él.
En esta ocasión, la familia tiene la oportunidad y la responsabilidad de solucionar eso que se viene repitiendo de generación en generación.
Observamos en constelaciones familiares que esté es el mecanismo que tiene el sistema familiar de incluir a un miembro de la familia que ha sido excluido y de solucionar además aquel conflicto de fondo que ha determinado su exclusión.
En las constelaciones, a veces se observa que una de las causas del alcoholismo y de las adicciones en general, se debe al desprecio de lo femenino sobre los masculino, muchas veces de forma inconsciente.
Siguiendo con el ejemplo de Luis, su mujer no permite a sus hijos acercarse demasiado a él para tratar de evitar que sigan su patrón de conducta. La esposa del hijo de Luis, que también es alcohólico, actúa del mismo modo por una especie de fidelidad inconsciente hacia las ancestras que han vivido a lo largo de varias generaciones emociones que afirman su creencia de que los hombres son despreciables por su mala conducta.
Esto ocasiona que su hijo se vea en el dilema de elegir entre mamá o papá y elija a mamá para poder sobrevivir, despreciando a papá de la misma forma que lo hace mamá, lo que supone rechazar una parte de él mismo.
Sin embargo, esto es imposible y con el tiempo decide ser igual de despreciable que su padre para que de alguna forma pueda estar con él y cae en la misma adicción, ya que inconscientemente elige el camino de rebeldía siendo igual que su padre por su conexión biológica.
De esta forma a nivel inconsciente se siente completo tiene a mamá porque rechaza a papá y tiene a papá porque es tan despreciable como lo es él.
En este círculo vicioso, lo único que puede evitar que se repitan estos patrones es el cambio de consciencia y de mirada dejando de lado el juicio, pudiendo incluir a ese ancestro excluido y respetando lo masculino, renunciando a nuestras creencias, tomando conciencia de que somos la unión de nuestro padres o si lo queremos ver desde otro punto de vista somos la unión de dos energías: masculina y femenina por igual.
Por suerte, con que un solo miembro del sistema incluya a ese excluido y, en este caso, a la figura masculina, bastará para acabar con el conflicto que ha ido pasando de generación en generación, liberando así de la exclusión tanto al último manifestante de ellas como al ancestro y por resonancia todo el sistema familiar se sana.
Esto no significa que deje de existir alcohólicos en la familia, sino que se abre una puerta a la solución del conflicto en la cual si el desencadenante es el mismo se podrá sanar y sino ayudará a que se sane por lo menos en lo que se refiere a nivel sistémico. Luego esta el trabajo individual de cada uno de actuar y de elegir lo que queremos para nuestra vida.

Aceptar el pasado tal y como fue y dejarlo atrás, cerrando para siempre ese capítulo, es el primer paso del proceso de sanación. Tenemos que afrontar lo ocurrido y pensar en que esas vivencias nos han hecho ser la persona que somos hoy. También debemos tomar conciencia de que somos el resultado de la unión de nuestros padres, una energía masculina y una femenina, y rechazar a una de las partes implica rechazarnos a nosotros mismos.
Recuerda que cada persona que rechazas en tu vida hará que aparezca otra con la misma necesidad de inclusión. Debemos tener claro que el sistema no permite que existan excluidos de forma definitiva y siempre halla la forma de incluir de nuevo, por lo que todo lo que resistes en la vida volverá con mayor fuerza. Esto sucede porque la energía no se crea, ni se destruye, solo se transforma. Ahí donde pones tu atención estás colocando tu energía. Por ello, es importante ser consciente de nuestros pensamientos, dejar el juicio de lado, aceptando a todos como son.
Por Alejandra Domínguez Huertas

Pino
Publicado a las 09:20h, 04 noviembreMuy interesada en tema inclusión. Gracias
Alejandra Domínguez Huertas
Publicado a las 18:26h, 06 noviembreHola, Pino. Muchas gracias por tu comentario y por tu interés en este tema.
La inclusión y la exclusión dentro del sistema familiar es un aspecto muy interesante de las Constelaciones Familiares, porque nos invita a observar cómo, a veces sin darnos cuenta, podemos dejar fuera a personas, historias o situaciones que nos resultan difíciles de aceptar.
Y también nos recuerda que todos podemos vivir, en algún momento, la experiencia de sentirnos excluidos o de excluir a alguien. Tomar conciencia de ello puede ser un primer paso para transformar esas dinámicas desde un lugar de mayor respeto, aceptación e inclusión.
Gracias por acompañarme en este espacio. Espero poder verte en alguno de los próximos Cursos monográficos de Constelaciones Familiares en Lugo.
Un abrazo,
Alejandra
Ana Lucia Sierra
Publicado a las 16:33h, 07 marzoMuy interesante , me interesa
Alejandra Domínguez Huertas
Publicado a las 19:26h, 07 marzoHola, Ana Lucía. Gracias por escribir y por compartir tu situación.
Si te he entendido bien, me preguntas por un familiar que tiene problemas con las drogas y por cómo puede estar relacionado con la exclusión dentro del sistema familiar.
Desde la mirada de las Constelaciones Familiares, cuando una persona ha sido excluida, rechazada, juzgada o no reconocida dentro de una familia, podemos explorar si existe una dinámica de pertenencia que sigue actuando en las generaciones posteriores.
En ocasiones observamos lo que llamamos una lealtad familiar inconsciente. Es como si, desde un profundo amor hacia alguien que quedó excluido o que sufrió mucho, otro miembro de la familia dijera simbólicamente: *“Yo como tú”*. No lo hace de manera consciente ni porque quiera perjudicarse, sino como una forma de permanecer vinculado a esa persona y de pertenecer al sistema.
Desde esta perspectiva, una conducta problemática o una adicción no debería interpretarse automáticamente como consecuencia de una exclusión familiar. Las adicciones son situaciones complejas y pueden intervenir muchos factores. Lo que sí podemos hacer desde una Constelación Familiar es explorar qué dinámicas de pertenencia, exclusión o lealtad pueden estar presentes en esa historia concreta.
A veces, cuando podemos reconocer a quienes fueron excluidos y devolverles un lugar en nuestra mirada, algo comienza a ordenarse internamente.
Una imagen que puede ayudarte es imaginar a esta persona delante de ti y, detrás de ella, a sus padres. Puedes visualizar al padre detrás de su hombro derecho y a la madre detrás del izquierdo, y simplemente reconocer que de ellos recibió la vida.
No es necesario justificar las decisiones de los padres, ni aprobar lo que hayan hecho. Se trata únicamente de reconocer algo esencial: “Vosotros sois mis padres y yo soy vuestro hijo/a. De vosotros recibí la vida y ahora tomo mi propia vida.”
También podemos imaginar detrás de ellos a sus propios padres y, poco a poco, a las generaciones anteriores. Como las ramas de un árbol, nuestra vida procede de una larga historia de encuentros, pérdidas, dificultades, exclusiones y también de mucho amor.
Quizá una frase que pueda acompañar esta visualización sea:
“Os veo. Sois parte de mi historia. Honro vuestro destino y dejo con vosotros aquello que os pertenece. Yo tomo la vida que me llega a través de vosotros y hago algo bueno con ella.”
El objetivo no es conseguir que la persona cambie inmediatamente ni “curar” una adicción mediante una visualización. Es, más bien, cambiar nuestra propia mirada hacia aquello que estaba siendo rechazado, para que podamos relacionarnos con la persona desde un lugar de mayor respeto, sin juicio y sin cargar con aquello que no nos corresponde.
Y si estamos hablando de una persona con una adicción, es muy importante que pueda recibir también el acompañamiento profesional que necesite. Las Constelaciones Familiares pueden utilizarse como una herramienta de exploración personal y sistémica, pero no sustituyen la atención médica, psicológica o especializada en adicciones.
A veces, cuando dejamos de luchar contra lo que fue y podemos reconocer a cada miembro de la familia en su lugar, aparece una posibilidad nueva: pertenecer sin necesidad de repetir el sufrimiento de quienes vinieron antes.
Un abrazo,
Alejandra Domínguez Huertas
Ana Lucia Sierra
Publicado a las 16:34h, 07 marzoMe interesa