Artículo: ¿Te gustaría solucionar los conflictos en tu trabajo?

Artículo: ¿Te gustaría solucionar los conflictos en tu trabajo?

Algunos de los problemas más comunes a los que se enfrenta la mayoría de la población ocurren en el entorno laboral. Los problemas en el trabajo son tan comunes como, en muchos casos, difíciles de afrontar.

Realmente, el ser humano debería dejar a un lado los problemas que existen en cierto entorno cuando se encuentra en otro. Sin embargo, esto no es tan fácil. Normalmente, si una persona tiene problemas en el trabajo los acabará volcando sobre otras personas. Ya sea su familia, amigos o cualquier persona con la que mantenga una relación tanto fuera de su ámbito laboral como dentro.

Esto resulta muy perjudicial ya que evitará que aprovechemos del tiempo que tenemos para despejarnos y disfrutar de otras parcelas de nuestra vida.

¿Por qué ocurren estos conflictos?

Realmente, los conflictos en el trabajo tienen diversas causas. No obstante, independientemente de las causas, siempre hay diferentes opciones para afrontarlos.

Normalmente, es en este punto en el que erramos, ya que no actuamos debidamente. No hay que perder de vista que un conflicto es cosa de dos y que nuestra posición ante ellos puede solucionar mucho más de lo que parece.

Lo principal es no adoptar una actitud de víctima. Si nos asignamos el papel de víctima, no actuaremos. Seguiremos manteniendo ese problema y nos escudaremos en que «no podemos hacer nada» para solucionarlo.

Realmente, el victimismo es una zona de confort que nos evita tener que buscar la manera de afrontar el conflicto en sí.

¿Cómo pueden ayudar las constelaciones familiares?

Las constelaciones familiares son unas terapias pertenecientes al grupo de las humanistas. Estas terapias consiguen ayudar a los pacientes a solucionar sus conflictos de una forma rápida en pocas sesiones.

En estas constelaciones familiares son los pacientes el agente activo, quienes, con ayuda del constelador o facilitador conseguirán encontrar la actitud adecuada ante el problema que les toca vivir.

Estas terapias nos ayudarán a entender qué es lo que nos muestra de nosotros mismos la actitud que tomamos ante un conflicto. Ya que estas actitudes son pistas de lo que realmente se encuentra en nuestro interior.

En la mayoría de los casos, las personas adoptamos un ‘estado niño’ o un ‘estado padre’ ante los problemas.

En el ‘Estado niño’ el desencadenante del conflicto se debe a que el paciente está reviviendo emociones pertenecientes al pasado, reflejándolas en situaciones del presente. Esto se conoce como emoción elástica, es decir, una emoción que se repite en el tiempo siempre siguiendo los mismos patrones.

Por otro lado, en el ‘Estado Padre’ el desencadenante del conflicto viene dado porque nosotros mismos adoptamos una actitud de exigencia y perfeccionismo. Por lo general, suele ocurrir porque nos encarnamos en una figura que en nuestro pasado haya actuado con nosotros de esta manera. Ya sea un padre, un profesor, un familiar…

Por tanto, entendemos que estas dos actitudes son perjudiciales e interfieren en el correcto desarrollo profesional de la persona. Pero no solo esto, también impide un avance emocional.

A este respecto, las constelaciones familiares tratan de que el paciente alcance el ‘Estado Adulto’. Es decir, un estado en el que la persona viva el aquí y el ahora. En el que se centre en el presente y no vuelque sus propias frustraciones generadas en el pasado sobre las personas que se encuentran en su presente.

De esta manera, gracias a estas terapias, los pacientes podrán superar cualquier tipo de problema o conflicto con el que tengan que enfrentarse en su vida. Además de, claro está, conseguir un conocimiento mucho más profundo de sí mismos y de su forma de pensar y actuar.

Las constelaciones familiares conseguirán, por tanto, aumentar el conocimiento sobre nosotros mismos y nuestro comportamiento, redirigiéndolo hacia la forma en la que menos nos perjudique.

6 Comentarios
  • Sos
    Publicado a las 12:14h, 15 febrero Responder

    Me fui a una constelacion para mejorar la relación con mi jefe , yo me sentía bien después de eso todo había comenzado a mejorar pero a los 9 días me corrieron de mi trabajo , eso me dejo destruida, triste, no quería perder mi trabajo y atribuyo a que la constelacion tuvo algo que ver. Si se movieron energías parece que fueron a favor de mi jefe, y trato de entender por que se dio así.

    • Alejandra Domínguez Huertas
      Publicado a las 18:27h, 20 febrero Responder

      Hola, Sol. Gracias por compartir tu experiencia y, sobre todo, por expresar una duda que puede aparecer cuando acudimos a una Constelación Familiar con una expectativa concreta.

      Entiendo perfectamente que te resulte difícil comprender lo ocurrido. Fuiste a una Constelación para mejorar la relación con tu jefe, sentiste que después de la sesión las cosas comenzaban a mejorar y, tan solo nueve días después, perdiste tu trabajo. Es lógico que te preguntes si ambas cosas pueden estar relacionadas.

      Lo primero que me gustaría decirte es que una Constelación Familiar no puede determinar ni controlar las decisiones que otras personas van a tomar, por lo que no podemos afirmar que tu despido haya sido consecuencia de la constelación.

      Cuando acudimos a una Constelación con un deseo concreto —por ejemplo, mejorar la relación con un jefe, conservar un trabajo o solucionar un conflicto laboral— podemos descubrir que el movimiento que se produce no siempre coincide con aquello que nosotros esperábamos. La mirada sistémica no pretende conseguir un resultado determinado, sino permitirnos observar qué puede estar ocurriendo a un nivel más profundo.

      Esto tampoco significa que tengamos que pensar que “si perdí mi trabajo, era porque tenía que perderlo”. No podemos saberlo de esa manera. Un despido puede tener muchas causas y responsabilidades concretas que pertenecen a la realidad laboral y a las decisiones de las personas implicadas.

      Lo que sí podemos hacer, desde la mirada de las Constelaciones Familiares, es aprovechar esta situación para preguntarnos qué patrón se estaba repitiendo en nuestra vida profesional y qué podemos aprender de lo ocurrido.

      Cuando determinados conflictos laborales se repiten —problemas con jefes, dificultades para sentirnos reconocidos, situaciones de rechazo o incluso pérdidas de empleo— puede ser interesante explorar si existe alguna resonancia con nuestra historia familiar. No significa que nuestra familia sea la “culpable” de lo que nos ocurre, sino que algunas formas de relacionarnos, afrontar los conflictos o posicionarnos ante la autoridad pueden haberse aprendido en nuestra propia historia.

      Y ahora tienes una oportunidad muy importante: mirar lo sucedido sin convertirlo en una lucha contra ti misma ni contra las personas que formaban parte de ese trabajo.

      Es normal que estés triste. Perder un empleo puede afectar a nuestra seguridad, autoestima, economía y sensación de estabilidad. Date permiso para atravesar ese dolor. No necesitas encontrar inmediatamente un significado positivo a lo ocurrido.

      Con el tiempo, quizá puedas mirar hacia atrás y descubrir qué te aportó ese trabajo, qué aprendiste, qué relaciones fueron importantes y qué quieres hacer diferente en tu próxima etapa profesional.

      Si después de lo ocurrido sigues sintiendo que existe algo que se repite en tus relaciones laborales, una Constelación Familiar puede ayudarte a explorar esos patrones y los conflictos en el trabajo desde una perspectiva sistémica.

      Y si todavía tienes dudas sobre la constelación que realizaste, también te recomiendo que hables con la persona que te acompañó en aquella sesión. Podrá explicarte qué se trabajó y ayudarte a comprender mejor el proceso.

      Te deseo de corazón que esta nueva etapa profesional te permita descubrir caminos que quizá ahora todavía no puedes ver.

      Un abrazo,

      Alejandra Domínguez Huertas

  • Kar
    Publicado a las 04:07h, 15 mayo Responder

    hola Tengo Problemas con una empleada se queja de todo y de todos trabajo bien pero siempre poncha a todos yo trato de enfrentar pero termina mal yo enojo y m.dsn ganas de q se vayan todos obvio q no puedo es mi fuente de trabajo pero quedó con pocas energías ojalá pueda responderme x donde empezar gracias

    • Alejandra Domínguez Huertas
      Publicado a las 13:06h, 12 junio Responder

      Hola, Kar. Gracias por escribir y por compartir una situación que, por lo que cuentas, te está generando mucho desgaste.

      Cuando trabajamos con personas todos los días, un conflicto laboral puede terminar afectando mucho más de lo que parece: nos llevamos el enfado a casa, sentimos que perdemos energía y podemos llegar a preguntarnos cómo conseguir que la otra persona cambie.

      Por lo que cuentas, parece que tienes un conflicto con una empleada que trabaja bien, pero cuya actitud hacia los demás genera muchas quejas y situaciones difíciles. Tú intentas intervenir y poner límites, pero las conversaciones terminan aumentando tu enfado y llegas incluso a pensar que te gustaría que todos se fueran, aunque sabes que no puedes porque también necesitas mantener tu negocio.

      Desde la mirada de las Constelaciones Familiares aplicadas a los conflictos laborales, podemos explorar qué está activando esta situación en ti. No significa necesariamente que el comportamiento de tu empleada tenga su origen en tu sistema familiar, ni que tú seas responsable de lo que ella hace. Ella tiene su propia historia y sus propias responsabilidades.

      Lo interesante es observar qué ocurre contigo cuando estás delante de este conflicto.

      ¿Qué sientes? ¿Rabia? ¿Impotencia? ¿Necesidad de poner orden? ¿Sensación de que tienes que resolverlo todo? ¿Te cuesta permitir que otras personas asuman las consecuencias de sus propias decisiones?

      A veces, cuando un conflicto laboral nos afecta de una manera especialmente intensa, puede existir una resonancia con situaciones que aprendimos a vivir en nuestra familia. Quizá en algún momento de nuestra infancia tuvimos que mediar, proteger, cuidar, poner paz o enfrentarnos a determinadas situaciones. Y aunque entonces esa manera de actuar pudo ser útil, hoy podemos encontrarnos repitiéndola sin darnos cuenta.

      Por eso, una pregunta que puede ayudarte es:

      ¿Esto que estoy intentando solucionar realmente me corresponde a mí?

      Como responsable de un equipo o de un negocio, sí te corresponde establecer límites, definir normas claras y actuar cuando una conducta afecta al funcionamiento del trabajo. Pero no te corresponde solucionar la vida emocional de otra persona ni conseguir que todos estén de acuerdo contigo.

      Aquí puede ser muy útil aprender a diferenciar entre poner límites y entrar en una lucha.

      Puedes decir: “Esta conducta no es adecuada para el funcionamiento del equipo y necesito que se respete esta norma”, sin necesidad de entrar en una batalla personal.

      También puede ayudarte observar el llamado triángulo dramático de Karpman, en el que podemos entrar en los papeles de víctima, perseguidor o salvador. En los conflictos laborales, a veces pasamos de intentar ayudar o solucionar el problema al enfado, la confrontación y finalmente al agotamiento.

      Salir de ese círculo implica volver al lugar adulto: observar los hechos, establecer límites, asumir lo que sí nos corresponde y dejar que cada persona se haga responsable de aquello que le pertenece.

      Si quieres profundizar en esta situación desde las Constelaciones Familiares, una sesión puede ayudarte a explorar qué hay detrás de tu reacción ante este conflicto y si existe algún patrón familiar que esté resonando en el presente.

      Mientras tanto, te propongo algo muy sencillo: cuando aparezca el enfado, antes de intervenir pregúntate:

      ¿Estoy actuando porque realmente es necesario para mi trabajo o porque necesito que esta persona cambie para sentirme bien?”

      Esa pequeña diferencia puede ayudarte mucho.

      No se trata de aguantar comportamientos que perjudican al equipo ni de renunciar a tu autoridad como responsable. Se trata de poder ejercer tu autoridad sin cargar emocionalmente con aquello que pertenece a los demás.

      Y quizá ahí esté una parte importante de tu aprendizaje en este conflicto laboral: no necesitas que todo el mundo actúe como tú consideras correcto para poder estar en paz y dirigir tu trabajo.

      Te deseo mucha claridad y serenidad para encontrar la mejor manera de gestionar esta situación.

      Un abrazo,

      Alejandra Domínguez Huertas

  • Verónica
    Publicado a las 23:30h, 23 febrero Responder

    Me ha hecho mucho sentido el tema de las constelaciones. yo declaro que he estado repitiendo varias situaciones laborales desde hace un tiempo, tanto así que me han despedido de 3 trabajos y no por ser mala profesional, todo los contrario reconocen en mi gran disposición al trabajo, pero mi dificutad yace en que no me relaciono bien con algunas personas que yo considero que se comportan injustamente y digo injustamente desde una perspectiva laboral aquellos jefes/as que no son profesionales en su quehacer, que privilegian a colaboradores que se comportan como lame botas o arrastrados con tan de conseguir la amistad o beneplácito del superior.
    Siempre me trae problemas el querer se la justiciera de situaciones y que por cierto nadie me lo pide y así me involucro en climas hostiles.

    • Alejandra Domínguez Huertas
      Publicado a las 18:50h, 08 agosto Responder

      Hola, Verónica. Muchas gracias por compartir tu experiencia con tanta sinceridad.

      Lo que cuentas es muy interesante, especialmente porque tú misma has podido observar que existe una repetición de situaciones laborales: sabes que eres una buena profesional, tienes disposición para trabajar, pero determinados conflictos con algunas personas terminan llevándote a situaciones difíciles.

      Y ese darse cuenta ya es un paso muy importante.

      Desde la mirada de las Constelaciones Familiares aplicadas a los conflictos laborales, cuando una situación se repite una y otra vez, podemos preguntarnos qué hay detrás de ese patrón y qué es lo que la vida nos está invitando a mirar.

      En tu caso aparecen dos aspectos que sería interesante explorar.

      Por un lado, está la relación con las personas que tienen una posición de autoridad. En Constelaciones Familiares, en ocasiones podemos encontrar una resonancia entre los conflictos con un jefe o una jefa y la manera en la que aprendimos a relacionarnos con la autoridad en nuestra propia historia familiar. No significa que tu jefe sea como tu padre o tu madre, ni que exista necesariamente una causa directa, sino que determinadas situaciones presentes pueden activar formas de relacionarnos que aprendimos mucho tiempo atrás.

      Por otro lado, me parece especialmente significativo lo que tú misma reconoces: “me trae problemas el querer ser la justiciera de situaciones que nadie me pide que resuelva”.

      Ahí puede haber una clave muy importante.

      Cuando sentimos una necesidad muy fuerte de defender a alguien, corregir una injusticia o conseguir que las cosas sean como creemos que deberían ser, podemos terminar ocupando un lugar que realmente no nos corresponde. Sin darnos cuenta, pasamos de ser simplemente una compañera de trabajo a convertirnos en la persona que tiene que proteger, salvar o hacer justicia por los demás.

      Y esto puede llevarnos a entrar en lo que se conoce como triángulo dramático de Karpman, donde podemos movernos entre los roles de víctima, perseguidor y salvador.

      Por ejemplo, podemos sentirnos víctimas ante una situación que consideramos injusta; después podemos pasar al papel de perseguidor cuando aparece la rabia y la necesidad de confrontar o “hacer justicia”; o podemos convertirnos en salvadores cuando intentamos defender a otras personas aunque nadie nos lo haya pedido.

      El problema no está en tener valores, defender la justicia o detectar comportamientos poco profesionales. El problema aparece cuando sentimos que tenemos que intervenir necesariamente, aunque hacerlo termine perjudicándonos.

      Aquí puede ser muy útil recuperar lo que Eric Berne denominaba el Estado Adulto dentro del análisis transaccional. El Estado Adulto nos permite observar lo que está ocurriendo en el presente y preguntarnos:

      ¿Esto realmente me corresponde a mí?
      ¿Me han pedido ayuda?
      ¿Qué consecuencias tendrá para mí intervenir?
      ¿Puedo expresar mi opinión sin tener que salvar a nadie?

      Cuando conseguimos responder desde ese lugar, dejamos de actuar automáticamente desde la rabia, la impotencia o la necesidad de proteger y empezamos a elegir cómo queremos relacionarnos.

      También puede ser interesante mirar tu historia familiar y preguntarte: ¿hubo personas que tuvieron que luchar mucho contra las injusticias?, ¿alguien tuvo que defender a otros?, ¿hubo situaciones en las que ser fuerte, rebelarse o proteger a alguien era la única manera de salir adelante?

      A veces aprendemos determinadas formas de relacionarnos porque fueron útiles en nuestra infancia. Pero lo que fue necesario entonces no tiene por qué seguir siendo necesario ahora.

      Hoy eres adulta, tienes muchos más recursos y puedes elegir de una manera diferente.

      Por eso, más que intentar cambiar a esos jefes o conseguir que todas las personas actúen como tú consideras correcto, quizá el verdadero cambio esté en poder decir: “Esto no me corresponde. Puedo verlo, puedo no estar de acuerdo y, aun así, puedo elegir no entrar en el conflicto.

      Las Constelaciones Familiares pueden ser una herramienta para explorar estos patrones y comprender qué hay detrás de determinados conflictos laborales que se repiten, siempre teniendo en cuenta que cada persona y cada historia son diferentes.

      Y quizá el aprendizaje no sea dejar de defender aquello en lo que crees, sino aprender cuándo merece la pena hacerlo y cuándo tu mayor acto de fortaleza es retirarte del conflicto y cuidar tu propio camino profesional.

      Te recomiendo también la lectura de El triángulo dramático de Karpman, de Gill Edwards, que puede ayudarte a reconocer estos juegos de relación y, sobre todo, a observar cuándo entras en ellos.

      Gracias de nuevo por compartir tu experiencia, Verónica. Estoy segura de que el hecho de haber identificado ya este patrón puede ser el comienzo de un cambio importante.

      Te deseo mucho éxito en tu camino profesional.

      Un abrazo,

      Alejandra Domínguez Huertas

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